viernes, marzo 23, 2012

¿Y usted dónde nació?

(Columna escrita por Daniel Bonilla, en Twitter @Intxaustegi )

“La primavera ha venido, nadie sabe cómo ha sido”, reza el verso del poeta español Antonio Machado. No es que me guste mucho la poesía y menos la española, pero por varios días no he podido sacarme la idea de la cabeza de que algunos de mis coterráneos no pueden evitar referirse a este asunto como si de nuestra cotidianidad se tratara. Es cierto que muchos han viajado a las tierras del norte y sus visiones del mundo por lo menos se han alimentado de otras culturas y ellos mismos han aprendido a descifrar eso ignoto que representan los foráneos para nosotros, y mucho más cuando hay un periplo de por medio. Veo mucha gente celebrando, bajo los vendavales de los últimos días, la llegada de la primavera. Lo que no me queda claro es por qué tiene que ser la primavera del Norte del planeta, por qué no la del Sur. Claro, al sur queda el tercer mundo y pues qué vergüenza.

A mí no me incomoda en lo absoluto que celebren el equinoccio de primavera, hoy en día cualquiera puede jugar a la universalidad y creerse que no es de acá, que no es de allá, que no es de ninguna parte e irse a las playas del Pacífico a surfear. Yo, por ejemplo, celebré el pasado 17 de marzo el día de San Patricio porque soy un católico consumado y seguidor de la fe de mis mayores y porque los buenos irlandeses y su buen patrono nos han enseñado que toda idea de patria se desvanece cuando hay un noble destilado servido sobre la mesa. Y como patria viene de padre, y padre puede ser cualquiera que nos encadene, pues bienvenidas las borracheras para olvidarnos de nuestro origen inane.

También celebré hace unos meses el día de San Valentín y no una, ni dos, ni tres, sino varias veces conforme aparecían destinatarias para mis ramos de flores. A ellas parecía no importarles que hubiera otra fecha en el año para recibir regalos y sentirse queridas. A los moteles tampoco pareció importarles que hayamos acogido esa fecha como nuestra. Qué decir del día de acción de gracias, que nos demuestra que a partir de las fiestas privadas que se exportan también es posible colonizar naciones.

Pero miro hacia el otro extremo y pienso que aquello que se define como identidad de un pueblo o nación es una ficción construida por otros y toda noción de patria es una fantasía que nos hemos comido enterita. Me dan un poco de risa y vergüenza a la vez (miedo y asco realmente), todos aquellos que gritan voz en cuello que dejemos de copiar tradiciones foráneas y celebrar lo que celebran los gringos y los europeos, que acá tenemos nuestras propias fiestas y que viva el carnaval de Barranquilla y la cumbia y la chicha porque eso es lo auténticamente colombiano. Si llegan a decir qué viva el vallenato, empezaré a sospechar porque por si no sabían este género musical tiene un triple origen: negro, indio y europeo, representado en sus instrumentos característicos.

A esos mismos que gritan no a las celebraciones en inglés los he visto ir a misa y recibir la hostia, sabrán que esa no es una fiesta autóctona y que su origen se remonta bien lejos en el espacio-tiempo. Y la lista podría continuar indefinidamente, porque asimismo el español es una impureza del latín. ¿Acaso aquel que aborrece los extranjerismos sigue hablando algún dialecto indígena precolombino? ¿De dónde venían los negros que llegaron a América? ¿De dónde proviene el whisky que usted se toma en navidad? ¿De dónde proviene la navidad?

Esa forma contemporánea de la xenofobia me hace pensar que en mi pasaporte, como en el de muchos de ustedes, dice que soy colombiano, pero eso es mero accidente. Desde los albores de la humanidad los hombres han trasegado buscando, trayendo y llevando. El hombre funda la cultura cuando descubre todas las modalidades del intercambio, y en esa medida, nadie puede considerarse enteramente puro o perteneciente a algo. Todos somos un resumen de las transacciones que nuestros antepasados hicieron. Yo no tengo la culpa de estar acá pero eso no me impide celebrar San Patricio con cerveza de color verde en un concierto de Morrissey, escuchándolo decir que es de corazón inglés y sangre irlandesa.

2 comentarios:

Rube dijo...

creo que tienes razon cada cultura es una mezcla de varias culturas y costumbres que vamos aceptando aun sin darnos cuenta

Televisores Pantalla Plana dijo...

Gran publicación, en verdad el contexto juega un papel crucial en nuestra construcción como sujetos y como dice en el comentario anterior, nos apropiamos de diversas características sin darnos cuenta.