Para no comer la desabrida papilla de la apariencia. Para seguir dejando ir las MEJORESOPORTUNIDADESQUETEPUEDASIMAGINAR. Para estar cada vez más lejos. Para tener más canciones. Para cambiar el color de mis zapatos. Para seguir cayendo irremediablemente. Para sentir más dolores, más intensos. Para perderme para siempre en ciudades imaginarias. Para tener un sombrero tan grande que haga aparecer montañas. Para que las montañas nunca tengan la más mínima intención de acercarse por acá. Para ordenar la casa por orden olfativo. Para ser eterna huésped. No tener color de piel. No tener rostro. No tener que morirme. No tener que moverme.
También, por supuesto, para quedarme calladita, sentadita en un rincón. Que mis labios sean un cerrojo. Que mi mala cara y mis complejos hablen, no se ha visto mayor elocuencia. Pero también mi risa. Los besos que me mando en el espejo y todos los dedales que esa otra carga en los bolsillos. Polvos mágicos, si sabes a lo que me refiero. Para poder guardar ese secreto y ser feliz cada vez que pienso en ello. Como una niña chiquita. Ser feliz con mi caja de colores.
Hacer todo lo posible para no ser inolvidable. Para no tener que esquivar palabras dulces. Para ver todo siempre por primera vez. Que nada se quede adentro de esta masa craneal. Que todo salga. Que nada se fije. Que todo pierda el nombre.
Para botar el camino a la mierda. Para usar las botas de siete leguas. Para no detenerse. Para no estar.
Para eso. Que la vida me alcance para eso. Para no hacer nada.
Para evitar esa condena de ser alguien
1 comentarios:
Para eso y más!
Gran escrito, que nada se fije, que todo se pierda...
me encantó!
Saludos
Publicar un comentario