martes, marzo 29, 2011

¿Dónde?

En la última edición de la Revista Arcadia se expone, a través de un artículo titulado “¿Dónde están los filósofos?”, el supuesto encierro de los filósofos en la torre de cristal de sus fortines académicos. Quien elabora la nota periodística, se basa en lo consultado a tres filósofos profesionales, Sergio de Zubiría, Rubén Sierra y Lisímaco Parra quienes posan con su muy elegante paraguas chapineruno en la imagen que acompaña al texto. Tres filósofos. Tres. En una ciudad con diecisiete departamentos de Filosofía.

A partir de un colorido y anécdotico recorrido por la experiencia de las tres eminencias consultadas, el articulista saca en claro que los filósofos colombianos tienen miedo a “massmediatizarse” (sic) y que se consideran una suerte de iluminados que temen perder su altura intelectual al divulgar los productos de sus largas y profundas cavilaciones, cosa grave, ya que este miedo va en dirección contraria de las tendencias mundiales actuales. Los filósofos no usan Internet, no se interesan por los nuevos medios, no tienen cuentas de Twitter… ¿Y cómo no considerar esto como una verdad absoluta cuando se consultó a TODA UNA DECENA de estudiantes de filosofía, alumnos del profesor de Zubiría?

Yo no soy filósofa.

Espero que esta declaración sea suficiente para que no se me juzgue precisamente por querer defender a esa “aristocracia del espíritu” que son los filósofos “encerrados en su torre de cristal”. Esos egoístas del pensamiento que sólo develan la verdad, cual Moisés contemporáneos, a los elegidos a través del filtro académico de la admisión a sus facultades universitarias. No, no pertenezco al gremio. Debe ser por eso, precisamente que no puedo entender las conclusiones del artículo de la Revista Arcadia. Algo habrá de malo en mí cuando me encuentro con blogs de filosofía colombianos, con filósofos en Twitter, con seminarios de divulgación, espacios como los Jueves de Filosofía, cursos, conversatorios y seminarios en los que filósofos profesionales comparten, debaten, discuten, con profesionales de otras áreas, como yo. Filósofos profesionales que no por leer a Deleuze o a Sócrates son incapaces de saber quiénes son los Nule, Lady Gaga, el calendario de la Copa Postobón o el precio de una libra de arroz.

Por lo menos yo, les puedo ayudar a encontrar a varios filósofos. Hasta sé dónde viven.

Lo que no sé es dónde están metidos los periodistas culturales, dónde se encontrará el factor “periodismo” en el periodismo cultural colombiano.

El caso de los filósofos es sólo una de las múltiples generalizaciones que presenciamos en las diferentes publicaciones dedicadas al periodismo cultural en Colombia que en su mayoría pecan por acudir a los lugares comunes, a la consulta de las mismas eminencias y luminarias de siempre, a la perpetuación de los estereotipos acerca del “campo intelectual y artístico colombiano”, y a la desinformación en general. Es en ese sentido que el objetivo, que debería ser el principal, de su labor periodística falla. Falla porque al exponer de manera tan abierta sus sesgos, su pertenencia a unas determinadas agrupaciones, su confianza en sólo cierto tipo de espacios, no difunde los hechos importantes de la cultura sino su propia visión de lo que es o debería ser considerado como cultural en el país.

¿Dónde está entonces el periodismo cultural colombiano cuando sólo son visibles los mismos autores que se ganan los mismos premios?, ¿los mismos artistas que exponen en las mismas galerías?, ¿los mismos filósofos con las mismas respuestas a los mismos problemas igual de alejados de la realidad que siempre? ¿Dónde?

Porque al parecer las cuentas de Twitter de las publicaciones culturales del país sólo trabajan en horario de oficina. Y esto puede ser una lástima porque entonces, el pensamiento de fin de semana debe estar eternamente condenado a la invisibilidad.

4 comentarios:

Camilo c. dijo...

Implacablemente cierto todo lo que dices acá. A mi en realidad la revista Arcadia... Meh.

Arsenio Chaparro dijo...

Las cuentas de Twitter de las publicaciones culturales sólo trabajan en horario de oficina porque a quien las maneja -que, dicho sea de paso, no es ni el autor del artículo ni el editor de la revista, ni su director- no le pagan horas extras.

Ninguna cuenta de un medio grande es manejada por los responsables de su contenido editorial. Y nadie en un medio -y menos si es mal pago- se va a poner a patear su lonchera, a arriesgar su puesto defendiendo a un colaborador externo.

Esta y otras críticas al artículo son válidas, muy válidas, tremendamente válidas. Pero las críticas al desempeño del medio en redes sociales denotan un desconocimiento del enemigo de ocasión.

Atonau dijo...

Yo evito la prensa, en general.... salvo para buscar ofertas de empleo.... lo demás es incompleto, parcial y tendencioso... Aquí en Chile, y como decimos por acá,.... "Aquí y en la quebrada del ají" por no usar la trillada frase, aquí y en la China...

Agente P dijo...

Sobre el tema, cordial invitación: http://bit.ly/gt0989