lunes, febrero 28, 2011

Lustrar


Como se puede consultar en cualquier apartado de conocimiento wikipédico, el lustrum era una ceremonia que se realizaba al cerrarse el censo romano con el fin de purificar al pueblo por medio de un sacrificio expiatorio en el que se elevaba el aroma de las grasas animales para que llegaran a los dioses y de esta forma ellos se encargaran de bendecir y allanar los caminos a los sufridos patricios de las ciudades. Obligados eran estos ilustres padres, a beber y comer malsanamente como una forma de mostrar su contricción profunda para poder de este modo conservar sus derechos como ciudadanos. La ceremonia entonces, se celebraba cada quinquenio con el fin de darle a la muchachada patricia suficiente espacio para tener de que arrepentirse verdaderamente. Dicho esto "I know what a lustro is", como me dijo alguna vez Daroozta.
Yo también he tenido bastante tiempo, desde el primer día en que escribí en este rincón perdido del reino de las telarañas y he hecho todo lo que dice la Biblia, incluso, como Ned Flanders, esas cosas que contradicen a las otras cosas. Me he quebrado un poquito, y me he vestido de gala. He tenido todas las plumas coloridas y sedosas de los pavos reales, sí, pero soy una paloma-cuervo, vanidosa y farsante. Recuerdo esa fábula, me la contaba mi abuelo de pequeña: el cuervo se pone plumas de pavo real para ser hermoso pero en medio de su baño de ego grazna. Así mi voz lleva cinco años traicionándome acá. Ésa fábula y la de la zorra. Están verdes, como entonces. Todas las uvas saben a vinagre y sin embargo, seguir bebiendo es la única opción.
Como en Roma, el lustre es una renovación, pero una renovación superficial. Luego vendrán cinco años de corrupción, es decir, de placer, de caos, de confusión... las únicas formas de felicidad posibles en este sillón rojo. Lo que empezó con un corazón destrozado terminará con un corazón destrozado. Pero no ahora. No es un adiós. Aquí estoy y estaré porque siempre habrá quien se enternezca con el cabello de la Medusa. Y aquí lo estaré esperando.
Cinco años de estar aquí, allá, pero sobre todo de no estar ahí, donde debo, donde se me espera, donde la esencia y la decencia son gotas de agua, donde la pedagogía es esclavitud y prostitución, donde la sonrisa es amistad. No estoy ahí ni soy ésa. Ni ésta de acá. Soy la que es mía y se deja ver a veces, pero sobre todo, la que se guarda. La que se tiene. Ya no acepto más servidumbre que la de mi voz traicionera. Así que cinco años de escribir acá no son nada. Por ahora. Así y todo, me doy un abrazo que me parte el aliento y digo, está bien. Puedo ser peor. Nunca la peor. Alguien con zapatos rojos no puede caminar muy mal. Y sé bailar.

[Imagen: After the Kid's Birthday Party. Terry Cryer. www.corbisimages.com ]

5 comentarios:

Kar-Eq dijo...

5 años es mucho, feliz lustro, y la foto esta una chimba.

Abrazos pues perversita

Diego Niño dijo...

creo que el caos es la única manera de vivir (ni la naturaleza, ni las ciencias que dicen explicarlas, han podido sustraerse a su dientes)... así que, mi perversa bloguera, a entregarnos a sus látigos y a sus mazmorras...

Felices cinco años!!!

Maria() dijo...

5 años ya?? felicitaciones Angelita!!
que esos zapaticos rojos nos sigan llevando a lugares maravillosos

un abrazo

Efren (a.k.a. Ludovico) dijo...

wow

wintermute dijo...

No se si te había leído antes, pero sospecho que si. De hecho, no se porque tengo la idea de que te conozco, pero mi memoria me puede estar jugando una mala pasada.
En cualquier caso, felicitaciones.

saludos,